Preguntar es de antiguos
Joaquín Luna
No tengo por costumbre
hablar de actos en los que participo –ni siquiera cuando un colegio profesional
catalán lo boicotea por mi participación, sin un euro a cambio–: bastante ego
tiene ya uno.
Este martes, tras un
coloquio, un conocido profesor universitario me hizo un comentario:
–Ni los alumnos
preguntan en las clases. Caí del burro y aún le doy vueltas a la frase, de
apariencia menor. Pero hoy me he dicho que tiene su enjundia y es digna de
comentario con fines ulteriores.
A fin de no elevar la
columna, hablemos del ligoteo, quintaesencia de las leyes del mercado. ¿Qué
hace la gente ahora cuando conoce a una persona que le atrae? ¿Escribirle una
carta cursi? ¿Pedirle fuego? ¿Arrimarse al toro? Googlea y en tres minutos se ha
hecho una composición activa de lugar sobre un sujeto pasivo de modo que ya no
necesita preguntar en qué colegio estudió –un clásico para calibrar si el
mameluco es de familia–, dónde trabaja –¿viajaremos a Calatayud a medias? – o
si tiene novio y es marino mercante. Con tanta información volando, ni el
repelente niño Vicente preguntaría a un señor calvo qué se siente –dicen que
los calvos son grandes amantes– porque para eso están las redes sociales, que
matan la curiosidad y la satisfacen.
¿Por qué tenemos más
respuestas que preguntas? Será por pereza intelectual o vaya usted a saber, lo
cierto es que se pregunta poco y cuando se pregunta es a modo de coartada, a
fin de poder soltar las respuestas que tenemos y de las que tan ufanos estamos.
Preguntar es cosa de
novios antiguos, inspectores de Hacienda y alumnos despistados, y hasta los
periodistas comentamos más que preguntamos en las conferencias de prensa, como
si abrir un signo de interrogación y limitarse a cerrarlo fuese un demérito.
Que los universitarios
no hagan preguntas y los aspirantes a un idilio tampoco es un signo de los
tiempos y ante los signos de los tiempos solo cabe seguir la corriente. O
pontificas o te pontifican. Y así no hay misterios. Ya no se busca, se
encuentra.
Siempre nos quedará
Perales, ese sabio: ¿Y cómo es él?
La Vanguardia, 28 de abril de 2022
Cuestiones
a) Indica las modalidades oracionales que aparecen en el texto y comenta la función de las preguntas retóricas.
b) ¿Por qué se utilizan los guiones en la frase “—dicen que los calvos son grandes amantes—“? ¿Qué importancia puede tener su empleo para la modalización del texto?
c) Identifica el registro lingüístico predominante en el texto y justifica tu respuesta con rasgos léxicos o morfosintácticos. Comenta además el efecto que produce la combinación de elementos de registros distintos.


