domingo, 27 de septiembre de 2026

¿CUÁNTOS MARCADORES DISCURSIVOS NECESITA MI PRODUCCIÓN TEXTUAL?

Es habitual que los profesores de las áreas lingüísticas os insistamos en usar marcadores discursivos —además, sin embargo, asimismo, por consiguiente, en conclusión, por una parte, en primer lugar...— para cohesionar vuestros textos argumentativos. Y es cierto que cumplen una función: señalan al lector cómo se relacionan las ideas. Pero conviene matizar esta recomendación.

Si repasáis artículos de opinión de periodistas y escritores profesionales, comprobaréis que estos marcadores aparecen con bastante moderación. Su prosa logra la cohesión mediante otros recursos: la repetición controlada de palabras clave, los pronombres anafóricos o catafóricos, los sinónimos, el orden mismo de las ideas o simplemente el ritmo de las frases. Un texto encadenado con naturalidad no necesita anunciar cada paso con un conector.

El abuso de marcadores puede dar una sensación mecánica y resta margen a vuestra propia voz. Expresiones del tipo "en primer lugar... en segundo lugar... por otro lado... en síntesis..." en cada párrafo convierten el texto en una plantilla más que en una argumentación viva.

Mi consejo: usad marcadores cuando aporten claridad real, no por sistema. O usadlos con moderación. Preguntaos siempre si la idea se entendería igual sin ellos. Un texto bien construido se sostiene con la lógica interna de sus ideas, no con la acumulación de conectores.

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