miércoles, 23 de septiembre de 2026

¿ME INVENTO LOS DATOS Y ARGUMENTOS EN LA PRODUCCIÓN TEXTUAL DE LA PAU?

Cuando os enfrentáis a la pregunta de producción textual, con el reloj en contra y el resto del examen a medio desarrollar, puede surgiros una duda: si no recuerdo ningún dato o argumento que respalde mi postura, ¿me lo invento? Es una tentación frecuente, por lo que prefiero hablar de ella con claridad. Antes de decidir, conviene distinguir dos cositas.

  • Inventar el razonamiento es legítimo. Las causas, las consecuencias, las comparaciones o los ejemplos hipotéticos ("Imaginemos que...") son ideas que construís vosotros y eso es justo lo que la pregunta os pide.
  • Inventar las pruebas ya es otra historia. Porcentajes, estudios o citas de expertos que no existen ("Según un informe de 2023 de la Universidad de Valencia, el 80% de los jóvenes...") suelen sonar huecos y, si alguien los cuestiona, restan credibilidad a todo el texto. Además, es exactamente lo que criticamos en la desinformación que circula cada día por vuestras redes.

La buena noticia es que toda esta inventiva no os hace falta. Un argumento sólido se sostiene con lógica y buena expresión, no con cifras. Podéis apoyaros en aquello que sí conocéis: una obra leída en clase, un hecho histórico que hayáis estudiado con el profe de Historia, una noticia de actualidad vista en el Telediario de la noche, un argumento de causa-efecto, la referencia a un filósofo o escritor que conozcáis de la clase de Filo o Literatura, una experiencia propia o un ejemplo real o que declaréis como imaginario. Y si queréis citar un dato, que sea uno del que estéis seguros.

Como siempre he recomendado, en un contexto académico como el de un examen, prefiero un texto con ideas bien encadenadas a otro cargado de datos dudosos. No necesitáis inventar para argumentar bien: necesitáis pensar mejor.

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