Por eso, lo trabajamos con un enfoque competencial: no memorizamos pasos para resumir, sino que aprendemos a aplicar esta destreza cuando la necesitemos, con textos distintos.
Pero antes de resumir, hay que leer bien: identificar sentido global, estructura, información relevante e intención del autor.
En estas primeras sesiones de clase trabajaremos tres aspectos: comprender el texto antes de resumirlo, redactar con coherencia y registro adecuado (nunca copiar frases sueltas) y cuidar la forma, con precisión léxica y corrección.
La pregunta clave es: si tuvierais que explicarle esto a alguien en 30 segundos, ¿qué le diríais? Ahí empieza todo resumen.
Así que no aprendemos a resumir para aprobar un tema (que también); aprendemos a resumir porque es una herramienta de pensamiento que os va a servir dentro y fuera del instituto.
En esta otra entrada del blog tenéis distintas presentaciones con consejos para mejorar vuestros resúmenes.
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